Vientos del norte

John aseguró que, aún siendo las tres y media de la mañana cuando nos fuimos a dormir, se levantaría a las nueve y aprovecharía el desayuno incluido en el precio del hotel por segunda vez en este viaje. A las doce, un servidor abría los ojos y a su alrededor sólo veía gente muerta de sueño que había hecho caso omiso a todos los despertadores que habín sido puestos a excepción de Chusy, que se habría levantado momentos antes y se estaba duchando. Nuestro sentido común sumado a la intuición nos habían aconsejado dedicarle un día más que el de la llegada a Toronto como al resto de grandes ciudades de Estados Unidos y enganchar el día siguiente Toronto con Chicago estableciendo a Detroit como ciudad de paso en vez de ciudad dormitorio por lo poco recomendable que era para visitar turísticamente según los foros de viajeros en Internet. Decidimos dedicarle a Toronto el tiempo que requería y, de esta manera, pudimos descansar más horas de lo previsto.

Lo primero que teníamos que hacer e hicimos fue cambiar dinero estadounidense por dólares canadienses. El dolar canadiense está ligeramente por debajo del de Estados Unidos, lo cual igualó la balanza en el banco al cobrarnos comisiones por el cambio. Total: 1 dólar estadounidense = 1 dólar canadiense. Eran casi las dos de la tarde y veíamos que nos iba a costar mucho encontrar los autobuses y el metro que nos llevaran al centro de la ciudad, así que decidimos por unanimidad comer consistentemente en ausencia de un desayuno que no habíamos podido tomar. El centro comercial donde se encontraba el banco se encontraba bien surtido de restaurantes: uno viet-thai, uno griego, uno caribeño, uno chino... pero ni rastro de la comida típica canadiense. A falta de la dieta del lugar, nos decantamos por el chino de toda la vida.

A primera hora cogíamos el autobús que nos llevaba a la última parada del Metro, desde la cual nos dirigimos al epicentro de la ciudad. Nos sorprendió el acceso al mismo, pues era el primer Metro de todos los que habíamos montado en nuestra vida que, en vez de acceder mediante un billete, se hacía con una moneda un poco más grande que las minúsculas pesetas de antaño, llamada Token. Resultaba tan curioso el mecanismo y tan kuka la "moneda" que nos queríamos quedar con una de recuerdo, pero es que esa mierda -no he encontrado otro calificativo- costaba nada menos que tres dólares, y nuestra economía está notando el despilfarro que tenemos en las grandes ciudades como para quedarnos con una de éstas:
WTF???

Una vez en el centro, conquistamos nuestra segunda cumbre del viaje tras el Empire State. La CN Tower. Esta megatorre, con sus 555 metros de altura, es la segunda torre más alta del mundo, y desde lo más alto se puede ver... no voy a decir el chiste porque me parece muy estúpido y muy utilizado como para poner topicazos en este blog. Una vez arriba y tras haber hecho las fotos de rigor, estuvimos en una pasarela de cristal en la que se observa el vacío bajo tus pies. A pesar de no tener vértigo a estas alturas de la vida, un servidor reconoce que cosas así aumentan ligeramente la adrenalina y las pulsaciones por minuto, preguntándote aún sin quererlo qué pasaría si los cristales cedieran por un casual. John no se atrevió a traspasar la zona de hormigón, Chusy lo hizo después de veinte minutos mirando hacia arriba, sin atreverse a observar el suelo.


Conquistada la cumbre, nos dedicamos a estudiar la ciudad más en profundidad. Descubrimos una ciudad de contrastes, muy similar a Frankfurt a su manera: convivencia de rascacielos al más puro estilo neoyorquino con edificaciones históricas y de épocas pasadas. Canadá y Estados Unidos son dos países que se sienten reflejados el uno en el otro como si de un espejo se tratase, y su forma de vida y costumbres son realmente similares. Incluso las monedas son del mismo tamaño y grosor, diferenciándose únicamente en el grabado de las mismas. Igualmente, Toronto tiene un Chinatown y un Little Italy como parte de sus barrios peculiares, pero no quisimos recorrerlos. Por razones de hastío, mayormente; es alarmante la poca originalidad de estas ciudades.
El sol se ponía y nuevamente la ciudad nos ofrecía su lado más futurista e interactivo. Queríamos ver el puerto y pasear por la orilla del lago, pero eran las diez y teníamos que hacer muchas cosas antes de irnos a dormir. Al día siguiente nos esperaba una paliza de carretera similar a la que tuvo origen en Boston, y más nos valía estar serenos para saber capear el temporal.

A estas alturas del viaje nos empezamos a olvidar de las cosas que nos habíais pedido que os trajéramos de esta aventura. Por ello, aparte de ejercer la función de rincón de opinión y críticas, abrimos el panel de mensajes para que nos pidáis lo que queríais que os llevásemos. Será regalo si no cuesta mucho y será encargo a pagar si vale lo suyo, claro está. Igualmente damos las gracias a la gente que pierde su tiempo en comentar con cierto ingenio esta locura que están llevando a cabo estos cinco locos. Vosotros sois el aliciente principal y el impulso que me lleva a escribir cada noche hasta eso de las 3:00-3:30 para manteneros informados e inmortalizar de esta manera este viaje que nos va a marcar de por vida.


Muchas gracias


DATOS IMPORTANTES:

- Entrada a la CN Tower: 25$ canadienses.
- Token o viaje en el Metro de Toronto: 3$ canadienses.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

mi 17 Jose!jejejej, no olvides ir mirando por ahi a ver q encuentras q tenga el número inscrito.Mario aprovecha para recordarte que quiere una ficha del casino de las vegas y para deciros que sois unos paraliticos (dice q necesitaba insultaros).Estoy mu orgullosa de ti ;) estás describiendo todo de lujo, me siento como si formara parte de esa gran aventura y te animo, a pesar del cansancio a seguir haciendolo, q nos tienes a todos intrigados día a día con vuestras anecdotas.Un beso y animocon todo!Darkiah

Rocío dijo...

Me encanta cómo vais dejando huella con vuestras pegatinas. Impresionante la CN Tower, hay q tener un par para pasar! seguid así chicos.
un besazo enorme!

pdt: quiero un trocito de Ruta 66, pero de las carreteras antiguas de entre pueblos y bares de moteros a los lados! y una foto para corroborarlo. graciaaaas, os echo de menos!!!

Anónimo dijo...

Estoy muy disgustado por vuestra opinión sobre Detroit, espero que al ver la ciudad, cambie dicha opinión, ya que es la cuna del rap. La ciudad de nacimiento de Eminem y 50 cent. y tiene un caseron de lo mas chulo!!! jajaja
Impresionantes las fotos de Niagara y de Toronto.
Cuidaros mucho.
saludos!!
Pika y Ana

Anónimo dijo...

Rectifico, 50 Cent no es de Detroit. jajaja, antes de que me digan algo, ya lo digo yo... pero vamos, que teneis que dedicar tiempo a la ciudad de las casas abandonadas, que la gente las queman y mola mazo.
Viva el 313!!
Pika

Anónimo dijo...

JESUS ESTAS SUPER GORDO EN LA FOTO, NOS HA COSTADO ENCONTRARTE,PROCURA COMER LECHUGA DE VEZ EN CUANDO,ANIMO CHAVALES LO ESTAIS HACIENDO DE LUJO PORQUE TODOS LOS DIAS TENEMOS NOTICIAS VUESTRAS UN ABRAZO PARA TODOS (FAMILIA DE JESUS)

Luna dijo...

Hola a todos, sigo cada dia vuestro blog, estoy enganchadisima a vuestras historias. Ya os lo he dicho muchas veces pero de nuevo os doy mi mas sincera enhorabuena por contarnos vuestra experiencia de una manera que hace que nos sintamos como si estuvieramos viviendolo alli con vosotros. Un saludo, pasarlo bien y mucho animo

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