Nueva York para principiantes

Resultan graciosos los planes en vacaciones, cuando la vida no se toma en serio y no te juegas un puesto de trabajo o una cita en el médico. A las siete de la mañana sonaba un zumbido insistente en el móvil para recordar a Charly y a John que tenían que marcharse al aeropuerto a por el coche. Tras más de tres minutos, un servidor tuvo que hacer el inhumano esfuerzo de levantarse de la cama y apagarlo para hacer un favor a la microcomunidad formada a raíz de este viaje. A las nueve de la mañana, Chambao nos dedicaba su Duende del sur para recrodar a Chusy, Luke y Bola que aún no habían visto prácticamente nada de la ciudad y el tiempo apremia. Pues hasta casi una hora después no nos despertamos los cinco. Si a eso sumamos que sólo tenemos un baño en la megahabitación, el tiempo de ducha se alarga por muy rápido que nos duchemos, y Charly estuvo tanto tiempo que creíamos que se estaba dando un baño de espuma. Nos separábamos dos días y parecía que se acababa el viaje, con despedidas emotivas y deseándonos lo mejor en nuestro caminos.
Por la parte de los neoyorquinos, nos pusimos a andar con un rumbo no determinado al cien por cien, como aquel que empieza su camino en Legazpi para ir a visitar el Bernabeu. Así que, aparte del Nueva York más monumental, también vimos la parte más cotidiana de la ciudad, con la que rompimos muchos mitos:
- La gente no está tan gorda como nos pintan desde la vieja Europa. Debe haber sido bestial la pelea que tuvo el gobierno con el sobrepeso, ya que en todos los restaurantes y bares te indican las calorías de cada alimento para que la persona sepa lo que está tomando. También vimos numerosas personas haciendo ejercicio por las principales avenidas, cosa que se empieza a echar de menos en España. Tipazos a tutiplén producto de la concienciación social.
- Después del poli enrollao, en el camino de vuelta al hotel nos topamos con el taxista sieso, lejos de los taxistas locos y parlanchines que tanto caracterizan a esta ciudad. Eso sí, todos de Bangladesh y alrededores.
Diferenciamos con una sonrisa a los habitantes de la ciudad de los guiris al uso, que continuamente están mirando a las alturas con la boca abierta. Y es que Nueva York tal vez no gane por KO, pero puede triunfar por puntos. Encarna el American Way of Life a la perfección: ante la majestuosidad y monumentalidad de las ciudades europeas, Estados Unidos apuesta directamente por la grandeza americana, la falta de límite en la vida vertical y la estrechez de las calles que brinda la sensación de sentirte encerrado a la vez que abrazado en ellas. Una vez en lo alto del Empire State comprendí lo pequeños que somos mientras observaba los millones de personas anónimas que estaban a nuestros pies. Únicamente haciendo excentricidades como tocar la guitarra con un gorro vaquero y calzoncillos te hacen ser alguien conocido en Nueva York (aunque a día de hoy no hemos visto al famoso Naked Cowboy). Era casi la una de la tarde y una llamada de Charly desde la agencia de alquiler de vehículos del aeropuerto nos hacía saber que definitivamente no tendríamos el Cadillac. En estos momentos, mientras veo en la hoja de reserva que el coche que habíamos alquilado era el modelo "Cadillac DTS o similar", me quedo con las ganas de saber con qué máquina cabalgaremos el país de costa a costa.


Sin comentarios
Matamos el hambre desde primera hora con comida poco recomendable, y comprendimos por qué es tan adictiva. Hot-dogs en el desayuno y hamburguesas para comer, con el aliciente de tener un vaso con el que recargar cuantas veces quisiéramos en una expendedora de bebidas con los sabores jamás imaginados en nuestra tierra. Entrada la tarde, habíamos caminado más de cinco kilómetros, pero algo me decía que no serían suficientes para quemar todas las calorías que estaban teniendo overbooking dentro de nosotros.

Andar entre avenidas colmadas de rascacielos establece un deja-vù constante en tu cabeza, guiándote en muchas ocasiones por la numeración de llas calles y avenidas para asegurarte de no haber pasado anteriormente por allí. No sólo eso, sino que todo te sonaba haberlo visto en tal o cual película. Tras el Flat Iron y el Empire State vinieron el Chrysler Building, la estación central, la sede de la ONU, Rockefeller Center y otros tantos sitios importantes antes de establecer nuestro punto final del día en Times Square. Una milla interminable donde nunca se hace la oscuridad, copada hasta los puntos más altos de publicidad mayoritariamente para adultos con la estrategia para enganchar a los niños: videos animados graciosos, pantallas de infinitas pulgadas con una amplia resolución que hacen que nunca mires al suelo y estímulos constantes en todas las direcciones. Resulta imposible pisar por primera vez Times Square y no quedarte realmente sorprendido. Sobre todo si te hacen una foto en una tienda de ropa y a los cinco minutos te ves en la calle a tamaño King Kong para deleite de tus ojos y vanidad. No es lo mismo verlo en vivo que a través de un video, pero os podréis hacer una idea de lo que vivimos con esto:



24 horas aquí dan para mucho y terminan siendo agotadoras, así que nos marchamos para el barrio tras el cúmulo de experiencias. Podríamos decir que el día terminó en un minúsculo bar mexicano con cinco taburetes y una barra en la que comimos unos nachos, arroz especiado y mazorcas de maíz fritas. El sitio, de lo más peculiar, tenía unos veinte metros cuadrados de salón, sin mesas y sin clase alguna, pero en la puerta para empleados tenía a un negro tochísimo a modo de portero (¿¿??). De ella, lejos de salir cocineros sudorosos con el delantal grasiento, salían cada dos por tres tías típicas de la portada del vanity fair acompañadas de mexicanos ciclados. Una tapadera clarísima que escondería dentro un negocio de prostitución, drogas, armas o vete tú a saber qué. Esto es Nueva York y nunca lo sabremos.

P.D: Charly aún no ha recuperado su maleta.

DATOS DEL VIAJE:
- Entrada al mirador del Empire State: 20$ piso 86, 35$ piso 201.
- Precio medio del menú en Mc Donalds: 6'70$.
- Para los taxis: Yellow Cab, tel: 760 345 83 98,
ó Valley Cabousine, tel: 760 340 58 45.

9 comentarios:

Unknown dijo...

jooooder,asta el momento abeis tenido unos cuantos contratiempos eee,la maleta,el dinero de mas en hotel,el coxe...aber si empieza la cosa a ir a mejor.
ke le dicen al xarly respecto a su maleta,le llegara o no le dicen na de na,y respecto al coxe,con ke 4 ruedas vais a recorrer la inmensidad de terreno estadounidense,os an dixo algo?os espero con ganas el veros en la camar de times,por cierto,es la camara k sale no?la 2 creo k es,un abrazo grande a todos capullitos y seguir pasandolo bien e informandonos, ke gracias a este blog haceis k los ke no estamos ayi vivamos esta historia tambien. un abrazo xicos

CERDEIRA dijo...

Gran día de sensaciones! La verdad..., yo también creo que los cinco quilometros no fueron sufientes para eliminar esas calorías...
(PARA JOSE) Como lo prometido es deuda, con este comentario empiezo a saldar la mía. Está genial el blog! lo que me obliga a seguir entrando y curioseando en vuestras vivencias.
Os sigo! Unha forte aperta!!

el violador de camioneros dijo...

MI SOBRINO ESTA GILIPOLLAS............ JAJAJAJA

Anónimo dijo...

chicos pasarlo genial,que sepais que tambien sigo vuestras aventuras desde Sacramenia jajaj!!hay madree charly si esq...espero que la encuentres prontiko!un besazoo y cuidaros!
SANDRA...

Anónimo dijo...

como mola lo del luminoso de Time´s Square!!!!!
nos habeis dado planton con las camaras cabrones!!!!!
PiKa

Anónimo dijo...

buenas chicos pasadlo muy bien y ayudar al charli con lo de la maleta,suerte con los kilometros y conducir con cuidado animo (familia de chusi)

Anónimo dijo...

ole por como os estais currando la pagina sois los mejores

Anónimo dijo...

tios sabeis lo q os falta un gps con conexion a internet para saber en cada momento dnd estais,ademas del blog; hubiese sido la bomba¡¡¡ vigilancia 24 horas jejejej( belle)

Anónimo dijo...

jajajjaja estais en tos laos!muy bueno!un besazoo crist.

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