El uso de los husos


Recuerdo cuando, a mis 23 años, estuve un verano en Cambridge estudiando inglés. Aunque no era la primera vez que viajaba al extranjero, era la primera vez que cambiaba de huso horario. Para controlar la hora de España y de Inglaterra a la vez por si tenía que llamar por teléfono a la familia y demás, tuve la brillante idea de llevar dos relojes de pulsera, cada uno con la hora de un país. Total, un gesto de lo más ridículo cuando para calcular la hora de España solamente tenía que sumar una hora a la que marcaban los relojes allí. La tontería me duró dos días, pudo conmigo que la gente mirara mi muñeca y se quedara extrañada. Más que la necesidad de estar en conexión con la península, me hacía ilusión el hecho de vivir con un huso y unas costumbres distintos a los que estaba acostumbrado.

Tres veranos después, la cosa se complica, porque Inglaterra es un Micro Machine de sociedad anglosajona al lado de Estados Unidos, país tan grande que tiene seis husos horarios distintos si contamos con los de Alaska y Hawai. Se reparten en zonas longitudinales respetando el contorno de los estados, y nosotros durante el viaje compartiremos hasta cuatro de esos husos:

- En Nueva York tendremos que poner en hora los relojes acorde al EST (Eastern Standard Time), que son 6 horas menos que en Madrid.

- Poco antes de llegar a Chicago nos situaremos en la franja del CST (Central Standard Time), como en Canarias: una hora menos.

- Al entrar a Nuevo México, nuevo cambio de horario: el MST (Mountain Standard Time) es otra hora menos con respecto al anterior.

- Y el último cambio lo tendremos que hacer poco antes de llegar a Las Vegas, en el estado de Nevada: el PST (Pacific Standard Time), nuevamente otra hora menos.

El tema es que el estado de Arizona es tan peculiar que no tiene horario de verano, sino que permanece en horario de invierno y la hora de verano se aplica únicamente en las reservas indias de los navajos, que nos tendremos que enterar por dónde andan...

Resumiendo, un auténtico lío con el que tendremos que contar a la hora de planificar las etapas del viaje por los horarios de los negocios, las reservas y demás. Y para el que se lo haya preguntado: no, esta vez no pienso ir por los Estados Unidos haciendo el ridículo con cinco relojes en la muñeca y resto del brazo.


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